Un poema a media noche
Que termina de escribirse, solo
A la mañana siguiente.
En las esquinas de mi casa
Un polvo finísimo:
La ausencia.
En mis ojos, la alegría
Durante un momento mezclada
Con la pena;
Me merezco el derecho
A sentir y dejar de sentirla
La pena.
La...
Un salto de gigante.
Un beso que dura más.
Dos fotografías.
Una pierna colgando de la mía
Un galimatías de cuerpos y sonrisas.
Dos manoplas verdiamarillas.
Una tableta de chocolate.
Un recibo.
Dos labios ¿con los que pagar?
Diez maletas llenas de hormigas.
El recuerdo como recurso...
El deseo de volver a escribir
La lista cierta
La de las cosas
Y volver a que el Sol
Salga
Y se ponga
Siempre - que pueda ser siempre y luego...
una vez más.
Es el misterioso mecanismo de la brújula
Del sacacorchos
Es que...
¿No debería la segunda persona que suma
Sumar las dos primeras? Y...
No. Puede ser que no; o...
o quizá sí; que no lo haga si no encarta
Pero que, al menos, se pueda.
Como un tres seña enseña
Del nosotros más singular;
Con un uno más uno soleado
Del ahora, entonces, cuándo
De estómago -su boca-
Ahí va la siguiente línea...
escrita hasta el final.
Ahora es cuando la lista dice:
ahora -
Ahora estás más presente
Pero aún me quedan alrededor cosas
cosas
Por nombrar.